📖 Estructura del Salterio

Los 5 libros del Salterio: estructura, autores y temas

Los Salmos están organizados en 5 libros, cada uno cerrado por una doxología. Estructura, autores y temas del Salterio en este estudio bíblico.

  • Publicado:
  • Temas: estructura, libros, autores, doxologías

Muchos leen los Salmos como una colección suelta de 150 oraciones, pero en realidad el Salterio tiene una estructura: está dividido en cinco libros, cada uno cerrado por una doxología (una fórmula de alabanza). Conocer esa estructura ayuda a entender el “viaje” del libro de los Salmos, que va del lamento personal a la explosión final de alabanza.

La tradición judía vincula estos cinco libros con los cinco libros de la Torá (Génesis a Deuteronomio): así como Dios habla a su pueblo en la Ley, el pueblo responde a Dios en los Salmos.

Libro I — Salmos 1 a 41

Es el más davídico y personal. Casi todos son de David, y predominan las oraciones individuales: lamentos, confianza y súplicas. Abre con el Salmo 1 (“bienaventurado el varón”), que funciona como pórtico de todo el Salterio, y se cierra con la doxología del Salmo 41:

«Bendito sea Jehová Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén.»

Libro II — Salmos 42 a 72

Aparecen los hijos de Coré y Asaf junto a David, y crece la dimensión comunitaria. Incluye joyas como el Salmo 51 (arrepentimiento) y el Salmo 63 (“mi alma tiene sed de ti”). Cierra con el Salmo 72, de Salomón, sobre el rey justo — una imagen del Mesías — y su doxología: “bendito Jehová Dios… toda la tierra sea llena de su gloria.”

Libro III — Salmos 73 a 89

El más sombrío: abundan los lamentos comunitarios ante la crisis nacional. Aquí están el Salmo 73 (la lucha con la injusticia) y el Salmo 88, el más oscuro de todos. Cierra con el Salmo 89, que canta el pacto con David y lamenta que parezca roto — terminando, aun así, en “bendito sea Jehová para siempre. Amén y Amén.”

Libro IV — Salmos 90 a 106

El corazón teológico del Salterio: proclama que «Jehová reina». Comienza con el único salmo de Moisés, el Salmo 90 (“Señor, tú nos has sido refugio”), e incluye los grandes salmos del reinado (93, 95–99). Cierra con el Salmo 106, una confesión de la infidelidad del pueblo frente a la misericordia incansable de Dios.

Libro V — Salmos 107 a 150

El libro de la alabanza creciente. Contiene los Cánticos Graduales (120–134), el Hallel (113–118) y el Gran Hallel (Salmo 136, “para siempre es su misericordia”). Todo el Salterio culmina en los cinco salmos finales (146–150), cada uno abriendo y cerrando con “Aleluya”, hasta el Salmo 150: “todo lo que respira alabe a JAH.”

Los autores del Salterio

  • David — unos 73 salmos; el más prolífico.
  • Asaf — 12 (50, 73–83); músico jefe del templo.
  • Hijos de Coré — 11 (42–49, 84, 85, 87, 88); cantores del templo.
  • Salomón — 2 (72, 127).
  • Moisés — 1 (90); el más antiguo.
  • Etán ezraíta — 1 (89).
  • Anónimos — el resto.

El viaje del Salterio

Visto en conjunto, el Salterio tiene un movimiento: empieza con la ley y la persona (Salmo 1), atraviesa todo el espectro humano —lamento, confianza, arrepentimiento, crisis— y termina en pura alabanza (146–150). Es como si el libro nos llevara, página a página, de la angustia al “Aleluya”. Esa es también la dirección de la vida de fe.

Para profundizar