Salmo 150

Salmo 150: «Todo lo que respira alabe a JAH» — la doxología final del salterio

«Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento…»

  • Autor: Anónimo
  • Género: Doxología final
  • Temas: alabanza, instrumentos, universalidad, cierre
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El Salmo 150 es la doxología final del salterio. Después de 149 salmos de oraciones, lamentos, confianza, sabiduría y profecía, el libro termina con un puro estallido de alabanza. Es como si el editor del salterio hubiese querido cerrar diciendo: “todo lo que sigue es alabanza.” En seis versículos, la palabra hebrea ‌halelú (“alabad”) aparece 13 veces.

Texto del Salmo 150 (completo)

Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabadle a son de bocina; alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.

Significado del Salmo 150

Dónde alabar (v. 1)

“En su santuario” — el lugar terrenal donde Él se hace presente. “En la magnificencia de su firmamento” — el cielo cósmico. Toda la creación es escenario de la alabanza, desde el templo hasta las galaxias.

Por qué alabar (v. 2)

“Por sus proezas” — lo que Dios ha hecho. “Conforme a la muchedumbre de su grandeza” — lo que Dios es. Sus actos y su ser. Las dos razones permanentes para alabar.

Cómo alabar (vv. 3-5)

Una orquesta completa: bocina (shofar), salterio, arpa, pandero, danza, cuerdas, flautas, címbalos. Vientos, cuerdas, percusión, incluso el cuerpo bailando. El salmo dice: toda forma de música es vehículo de alabanza.

Quién alaba (v. 6)

La invitación universal: “todo lo que respira.” No solo Israel, no solo los músicos profesionales, no solo los devotos. Todo lo que respira. Cada criatura viviente. La alabanza es la finalidad de la respiración.

El cierre: «Aleluya»

La última palabra del salterio. Después de 150 salmos: Aleluya. Alabad a JAH. Es la nota final del libro de oraciones — y también, según el libro de Apocalipsis (19:1-6), la primera palabra del cielo.

Mensaje para hoy

Si tu vida está cargada y la alabanza se siente lejos, leé el Salmo 150. Mientras respires, ya estás siendo invitado a alabar. No hace falta ser músico, ni estar en una iglesia, ni tener el corazón perfecto. Solo respirar y dirigir esa respiración hacia Dios.

Oración basada en el Salmo 150

Padre, todo lo que respira te alaba. Hoy, mientras respiro, te alabo. En tu santuario y en tu firmamento. Por tus proezas y por tu grandeza. Aleluya. Amén.