Salmo 113

Salmo 113: «Levanta del polvo al pobre» — significado

«Alabad, siervos de Jehová…»

  • Autor: Anónimo
  • Género: Himno (Hallel)
  • Temas: alabanza, humildad de Dios, los pobres, esperanza
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El Salmo 113 abre el Hallel egipcio (Salmos 113–118), los cantos de la Pascua judía. Su mensaje es uno de los más conmovedores de la Biblia: el Dios infinitamente exaltado —tan alto que tiene que “humillarse” solo para mirar el cielo y la tierra— es el mismo que se inclina hasta el polvo para levantar al pobre. Grandeza y ternura en un solo Dios.

Texto del Salmo 113 (completo, abreviado)

Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová. Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. Excelso sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria. ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra? Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlo sentar con los príncipes…

Significado del Salmo 113

Alabanza sin fronteras (vv. 1-4)

El salmo llama a alabar el nombre de Dios “desde el nacimiento del sol hasta donde se pone” —es decir, en todo lugar y todo el tiempo. La gloria de Dios está “sobre los cielos”; no hay nada ni nadie por encima de Él.

El Dios que se humilla a mirar (vv. 5-6)

Aquí está el corazón del salmo, y una idea asombrosa: Dios es tan grande que incluso “se humilla a mirar” el cielo y la tierra. Para el Altísimo, contemplar el universo entero es como inclinarse. Eso vuelve aún más increíble lo que viene.

«Levanta del polvo al pobre» (vv. 7-9)

El Dios tan exaltado se inclina hasta el suelo para “levantar del polvo al pobre” y sentarlo “con los príncipes.” Y da hijos a la mujer estéril. La grandeza de Dios no lo aleja del más bajo — lo acerca. Es el mismo movimiento que culmina en Cristo, que se humilló hasta la cruz. María hizo eco de este salmo en su cántico (Lucas 1:52).

Mensaje para hoy

El Salmo 113 te muestra al Dios que combina lo que parece imposible: infinitamente alto y, a la vez, inclinado hacia los más bajos. Si te sentís en el “polvo” —olvidado, sin valor, en lo más bajo— este es tu Dios: el Altísimo que se humilla para levantarte. Su grandeza es tu esperanza.

Oración basada en el Salmo 113

Sea bendito tu nombre, Señor, desde donde sale el sol hasta donde se pone. ¿Quién como tú, tan excelso y, a la vez, tan cercano al humilde? Tú levantas del polvo al pobre. Cuando esté en lo más bajo, inclínate y álzame. Amén.