Salmo 107

Salmo 107: «Digan los redimidos de Jehová» — significado

«Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia…»

  • Autor: Anónimo
  • Género: Acción de gracias
  • Temas: redención, gratitud, liberación, testimonio
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El Salmo 107 abre el Libro V del salterio con una invitación: “diganlo los redimidos de Jehová.” Presenta cuatro retratos de personas en angustia —perdidos en el desierto, presos en tinieblas, enfermos por su locura, marineros en la tormenta— y, en cada caso, el mismo patrón: “clamaron a Jehová… y los libró.” Es uno de los grandes salmos del testimonio.

Texto del Salmo 107 (versículos clave)

Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo… Anduvieron perdidos por el desierto… Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. […] [Los presos] clamaron a Jehová… y los sacó de las tinieblas… [Los enfermos] clamaron a Jehová… y los salvó… Envió su palabra, y los sanó. [Los marineros] claman a Jehová… y los saca de sus angustias. Cambia la tempestad en sosiego… Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Significado del Salmo 107

«Díganlo los redimidos» (vv. 1-3)

El salmo empieza llamando a los rescatados a contar su historia. La gratitud no es privada: el que ha sido librado tiene algo que decir. “Que lo digan.”

Cuatro angustias, un mismo Salvador (vv. 4-32)

Los cuatro cuadros cubren toda clase de aflicción: la desorientación (perdidos sin camino), la prisión (atados por consecuencias de su rebeldía), la enfermedad (al borde de la muerte por su locura) y la tormenta (zarandeados sin control). Y en los cuatro, la misma secuencia: “clamaron… y los libró.” No importa el tipo de pozo — el camino de salida siempre empieza por clamar a Dios.

«Cambia la tempestad en sosiego» (v. 29)

Una de las imágenes más bellas: Dios “cambia la tempestad en sosiego, y sus ondas callan.” Eco de Jesús calmando el mar (Marcos 4:39). El mismo Dios que aquieta el océano puede aquietar tu tormenta.

Mensaje para hoy

El Salmo 107 te invita a reconocerte en uno de sus cuatro cuadros —perdido, atrapado, enfermo o zarandeado— y a hacer lo único que hicieron todos: clamar a Dios. Y después, a contarlo. Tu testimonio de rescate puede ser, mañana, la esperanza de otro que aún está en su angustia.

Oración basada en el Salmo 107

Señor, soy uno de tus redimidos. Como los del salmo, clamo a ti en mi angustia, confiando en que me librarás. Cambia mi tempestad en sosiego. Y dame voz para contar a otros tus maravillas, porque para siempre es tu misericordia. Amén.